Cuando Nayra se entera que su padre dejará de hacer cine, encuentra un viejo guión inconcluso
escrito por él sobre su bisabuelo Crisóforo quién viajaba por el altiplano boliviano con 2 mulas
llevando cine a los centros mineros a principios del siglo XX.
Es así que la directora emprende un viaje junto a su padre por el altiplano boliviano, recorriendo
pueblos abandonados por la des activación de la minería, y donde alguna vez su bisabuelo
proyecto cine. Tratando de rescatar aquellas imágenes que sus abuelos no dejaron antes de que el
tiempo no deje nada.